Que me arruga el corazón y me hace pensar en todo el amor que sienten nuestros padres y cómo se hace cada día más grande a pesar de las distancias… así vive mi papá mi partida…
¿Más allá…? ¿Qué queda más allá…?
Los segundos, las horas y los días.
El horizonte, las nubes, la lejanía.
Las sombras, las noches, la aurora, el nuevo día.
Quedan también los días que sin verte llevo todavía.
La ansiedad por ver qué sucede
al otro lado del mundo,
tu mundo misterioso
que se funde en las penumbras
del ocaso cuando te marchaste aquél día.
¿Más allá…? ¿Qué queda más allá…?
Tu sonrisa, tu rostro, tus ojos,
que escudriñan si en mi mente aún estás
como siempre, como querías.
Están también los días que se han ido
sin notarlos, solitarios… como los recuerdos
vagos se pierden porque estás distante de mis días.
Aún queda la esperanza de verte
Cuando termine esta lejanía
que inmoviliza, desanima y me deja inerte
en medio de la noche… en espera del alba
que vislumbre el amanecer que ansío…
y te vea llegar en un torbellino de interminable alegría,
hasta disipar mis penas,
y caduquen tus días de ausencia y mis días de hastío.
Gerardo Contreras Galvis