Viaje al optimismo

Sigo su programa de televisión. Redes, es uno de esos espacios en los que consigues respuestas sobre la conducta humana, siempre con fundamentos científicos… fascinante! Escuchar a Eduardo Punset, ex-político catalán, los sábados por la mañana es uno de esos placeres que se disfrutan con una taza de café y que te dan material para reflexionar el resto de la semana.

Siendo uno de mis contactos facebookianos me enteré de su último libro Viaje al optimismo (Destino 2011). Hojeando el primer capítulo (gratuito en FB) me topé con un párrafo que me dio luces de lo que está sucediendo en mi país, Venezuela.

Escribe Punset:

“Cuando estalla el miedo se aplazan los objetivos a largo plazo, como construir una morada, enamorarse, o tener otro hijo, y se supedita todo a la inmediatez del corto plazo; lo único que importa entonces es, sencillamente, sobrevivir”.

Luego de casi dos años de ausencia, visité a mi familia y entré en contacto con una Venezuela un tanto distinta… o quizá, la distinta soy yo… lo cierto es que merodiando calles, revisitando espacios, en contacto con la gente de siempre, me sorprendieron algunos excesos: el volumen de la música en los carros, el audio en el cine, las porciones de comida… Me pareció un país insólitamente angustiado por devorar, con todos sus sentidos, la realidad incómoda que vivimos.

Al leer las líneas de Punset, todo cobra sentido. El miedo estalló hace casi treinta años en una revuelta callejera a la que se le llamó El Caracazo y desde entonces no hemos podido concentrarnos en proyectarnos y construir acertadamente el país que queremos. Así surgeiron las respuestas políticas apresuradas -y equívocas- que desde hace casi 13 años han ido profundizando “la inmediatez del corto plazo”.

País de excesos, sociedad de miedo… entrenados para sobrevivir. Sólo espero que a las puertas de un cambio, la mayoría compre un boleto hacia el optimismo.

El día E

Es gracioso cómo se ponen de moda ciertas nominaciones… el 11S, el 11M… el día E… Imagino que tiene que ver con el uso de los celulares, el twitter y la irrupción de la comunicación digital. Quién va a “comerse” 12 caracteres en un twitt cuando puede decir lo mismo en 3… la economía del leguaje!!!

Eso es lo maravilloso del Español, tan vasto y rico, tan preciso y flexible… Cómo no se nos había ocurruido celebrarlo antes? Pues bien, el Instituto Cervantes tuvo la genial idea de inventarse un día para el Español, el Día E, una jornada de fiesta, lluvia de palabras y demostraciones de afecto al segundo idioma más hablado en el mundo.

Este año lo celebraremos el 18 de junio y como preparación para la fiesta el Instituto Cervantes se inventó una campaña genial. Se trata de micros donde una buena muestra de reconocidos hispanoparlantes, de todas partes del mundo, declaran cuál es su palabra favorita. Me encantó!

Y aunque mis niveles de popularidad no sobrepasan los muros de la casa de mis padres y algunos cuantos amigos, no puedo quedarme atrás… así que aquí les va mi favorita… : PALABRAS, en plural, todas… y que vida el Español!!!

Yo diría oportuna

Basta que decidas para que el universo conspire a tu favor… me permito parafrasear a Paulo Cohelo porque creo firmemente en aquella línea de El Alquimista… pero esta entrada no va de Paulo Cohelo, o de pensamientos de la nueva era, holísticos… podría decir más bien, de pensamientos fundamentales, de concejos oportunos.

Esta vez se trata de un texto de Leila Guerriero para la revista colombiana El Malpensante. La periodista y escritora de libro Los suicidas del fin del mundo, se niega a dar consejos sobre cómo escribir, pero sucumbe a la petición con una lista de consejos maravillosos que lejos de ser arbitrarios, son indiscutiblemente oportunos.

Llegan justo en el momento en que me reconcilio con las letras. En que me doy permiso de surcar algunas ideas… en esos días en los que la estupidez te tienta a hacer públicos tus pensamientos… y voilà! Llenas tu blog abandonado por meses.

Espero que tenga el mismo efecto en quienes caigan, por azar o decisión, en este recóndito rincon binario de la web.

Leer con acento

Sí, así son mis nuevas lecturas y el acento es cien por ciento latino. Ha sido una experiencia un tanto extraña, pero leer libros en inglés y en francés empieza a convertirse en una rutina, un ejercicio que empezó siendo una obligación de entrenamiento, pero que con los días se ha vuelto necesidad.

La sonoridad de las palabras en mi cabeza está un tanto distante de la seducción. Leo aún más lento y me detengo seguido para consultar significados. Me han dicho que si lo hago en voz alta, podría mejorar mi pronunciación y lo he intentado… pero confieso que me avergüenzo de la poca naturalidad de cada entonación, de las erres afrancesadas y los sonidos nasales que no terminan de salir, de la poca fluidez y el tartamudeo inevitable. Prefiero la lectura hacia adentro, en privado…

Y a pesar de todo, leer con acento sigue siendo entretenido. Por ahora me acompañan Le Petit Prince, de Antoine de Saint-Exupéry, y Men Who Hate Women, de Stieg Larsson. Esta última en un ejercicio doble: francés e inglés. Aún me hace falta la agudeza para disfrutar de alguna frase memorable en francés, de un diálogo magistral en inglés, pero nada mejor para perderle el miedo a los acentos que sumergirse en el enredo de una historia ajena.

Un poema

Que me arruga el corazón y me hace pensar en todo el amor que sienten nuestros padres y cómo se hace cada día más grande a pesar de las distancias… así vive mi papá mi partida…

¿Más allá…? ¿Qué queda más allá…?
Los segundos, las horas y los días.
El horizonte, las nubes, la lejanía.
Las sombras, las noches, la aurora, el nuevo día.

Quedan también los días que sin verte llevo todavía.
La ansiedad por ver qué sucede
al otro lado del mundo,
tu mundo misterioso
que se funde en las penumbras
del ocaso cuando te marchaste aquél día.

¿Más allá…? ¿Qué queda más allá…?
Tu sonrisa, tu rostro, tus ojos,
que escudriñan si en mi mente aún estás
como siempre, como querías.

Están también los días que se han ido
sin notarlos, solitarios… como los recuerdos
vagos se pierden porque estás distante de mis días.
Aún queda la esperanza de verte
Cuando termine esta lejanía
que inmoviliza, desanima y me deja inerte
en medio de la noche… en espera del alba
que vislumbre el amanecer que ansío…
y te vea llegar en un torbellino de interminable alegría,
hasta disipar mis penas,
y caduquen tus días de ausencia y mis días de hastío.

Gerardo Contreras Galvis

De quién nos cuidamos?

“Suele decirse que las paredes tienen oídos, imaginemos el tamaño que tendrán las orejas de las estrellas”. José Saramago en El viaje del elefante.

Contar secretos, guardarlos, surrurar una verdad al oído, divulgar mentiras… Muchas conversaciones comienzan con la típica frase “te voy a contar algo, pero no se lo puedes decir a nadie”… Cómo es que estamos plenamente seguros de que lo que contamos bajo cierta confidencialidad no es ya una noticia de primera plana, y por qué entonces nos dedicamos a ocultar cosas y a reprimir el deseo de compartir con los demás los anhelos, los planes, las angustias…

Aquella famosa cita de Descartes, “Pienso luego existo”, podría devenir en que si eres capaz de pensar en algo, seguramente ya existe… entonces me pregunto yo: si existe cualquiera puede verlo, decifrarlo, saberlo. Es un poco el principio de la resonancia mórfica de la que nos hablaba Cheo Sosa en clases de Teoría de la Comunicación: si pienso en una idea es posible que en otro rincón del mundo alguien más esté pensando en lo mismo que yo… Es un hecho, los oídos de las estrellas son gigantezcos y omnipresentes, no hay verdad más grande que la que reza: entre cielo y tierra, no hay nada oculto, entonces, de quién nos cuidamos?

Tu patria

… “ves aquellas nubes que no saben adónde van, ellas son la patria, ves el sol que unas veces está y otras no, él es la patria”… Desde otro continente la única constante que me queda son estas nubes, este sol y que prudente esta sentencia de Saramgo.

Su elefante rosado se mueve en dirección a una vida distinta y con él, los astros, el aire, el cielo y los recuerdos. Como yo, recorre un camino inexplorado esperando que las páginas en blanco de este libro guarden el rastro de los días pasados.

El viaje comenzó hace ya un tiempo y con la vista fija en las constantes, asumo mejor lo desconocido… aquí sigo, sobre el lomo del elefante, en un exitante viaje a mi destino.